El término Freelance es habitualmente usado para denominar a personas cuya actividad es realizada de forma autónoma o independiente. Este término generalmente se aplica a algún oficio o trabajo realizado a terceros, sin necesidad de la subordinación a un empleador.
Al aplicar este término con una connotación espiritual hablamos de una persona cuyo desarrollo espiritual es independiente, sin la necesidad de alguna organización espiritual. La Verdad no es propiedad privada de nadie, es pública y de todos. Algunos grupos espirituales monopolizan la Verdad, y todo quién no pertenezca a ese grupo espiritual es considerado infiel. Son separadores, no unen.
El "freelancer espiritual" cree que son innecesarios los intermediarios, vicarios, sumos sacerdotes, curas y pastores para llegar a la Verdad. Cree que las sectas se convirtieron en sembradoras de prejuicios, odios y enfermedades mentales. Al declararse impuro el placer sexual, los monjes hombres sumieron a la sociedad en el odio a la mujer, considerando su cuerpo como una diabólica y sucia tentación que detiene la obra de la perfección. El ser humano que ha desarrollado su conciencia no puede seguir aceptando tales locuras.
El humano del siglo XXI no necesita intermediarios terrenales, él es su propio sacerdote y vive su vida como un ser sagrado. No necesita grandes y lujosos templos: todo lugar donde vive, sea un rincón mínimo, es su templo. El free lancer espiritual es un templo móvil. Respeta y bendice cada partícula de materia y cada ser viviente porque sabe que cada fragmento es creado por ese ser impensable que llamamos Dios. Como también sabe que cada segundo contiene a la eternidad. Eliminando las supersticiones primitivas, extrae la sabiduría de los libros sagrados y la aplica a su vida cotidiana sin necesidad de “directores de alma” ni inquisidores. Se une espiritualmente a la totalidad del Creador, y con paciencia, perseverancia e infatigable trabajo, se dedica a desarrollar al máximo su Conciencia, sabiendo que , como dijo Maître Eckhart, “el ojo por el que vemos a Dios es el mismo por el que Dios nos ve”.
