martes, 7 de febrero de 2012


Ahí, donde la palabra queda muda
y las definiciones carecen de sentido al ser ilusorias; es donde se halla aquel ser impensable al que podemos llamar Dios.

Si se le define, se le limita.
Si se le piensa, se le imagina.
No sabemos lo que es, pero es.
No sabemos dónde está, pero está.

Algunos dicen: “Dios no existe”.
Sin embargo ahí está,
más allá de las palabras y la razón, como un Todo y Absoluto
a la espera del tiempo preciso
para manifestar su inefable Ser.
Es la Verdad que trasciende las palabras, es la belleza suprema, es silencio; ¿y cómo llegar al silencio con palabras?