viernes, 28 de mayo de 2010


No llores más mi pequeña violeta azul,
tus lágrimas son dulces como la miel.
No moriré, tal vez me convierta en flor
o en un pequeño gorrión y volaré.

Cada mañana a tu ventana iré
el sol me acompañará
y en la noche junto a las estrellas
yo te cubriré.

Mis huellas son el camino que te ha de llevar,
como una estela en el mar navegarás,
te doy mi voz,
si te consuela mañana tal vez
me puedas escuchar aunque no esté.

Duerme mi niña hermosa
sueña que juegas por el jardín,
deja que el viento lleve
esos temores lejos de tí.


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