viernes, 1 de abril de 2011

Océano divino


Persiguiendo el océano divino
me convierto en un millón de gotas
de océanos ajenos y errantes.
Sí, te he buscado, ¡Cuánto te he buscado,
cuánto te he perseguido!
pero solo tengo destellos de ti,
eres la Verdad que trasciende las palabras,
eres la belleza suprema, eres silencio.
¿Y como llegar al silencio con palabras?

Solo me quedan las palabras que
son el espejo de tu belleza,
el camino a ti, pero no son tú.
Si te encuentro, me encuentro.

Como dijo Enrique Lihn: No hay nombres en la zona muda.

Si te encierro en una palabra te limito
eres más que un concepto
eres más que una definición;
ser como la serpiente
que no cesa de cambiar de piel
hasta llegar a ti.

Si te disuelves en tu conciencia
encuentras la eternidad
y eres como una gota
que se disuelve en el océano divino.


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