martes, 15 de mayo de 2012

Como una película


Apareciste en la oscuridad, nunca te imaginé llegar, y te escondiste y me hiciste buscar las huellas y sombras que dejaste al pasar.

En casa me refugio del amor, la construí en un desierto sin sol. Entre las sábanas la niña murió, la despedimos con risas y alcohol.

No me mires sin mirarme a los ojos, no me robes el sol que se esconde en tu corazón.

El otro día tomamos un tren que nos llevó hasta la orilla del mar, el tiempo nos engañó otra vez; nos sumergió y no nos quiso sacar. Sobre los techos se acuesta el calor, entre tu pelo se esconde la sal, el viento se deshizo de los dos vagando desnudo entre risas y alcohol.

No me mires sin mirarme a los ojos, no me robes el sol que se esconde en tu corazón, no  te escondas nunca más si mi voz no te alcanza, no te rías de mí si sonrío al salir el sol.


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