Y Dios es estética pura. Basta ver la plenitud de la naturaleza para constatarlo, y sentirlo, vibrarlo, olerlo, tocarlo, oírlo, verlo, saborearlo, y vivirlo.
Belleza es cuando la armonía florece, la paz luce esplendorosa y la estética desnuda a Dios.
Creo en la estética del amor.
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