miércoles, 2 de junio de 2010

Lao Tse dice: "Hay que ser como el agua que toma la forma del vaso que la contiene". Vas por la vida tomando formas y eso es magnífico. Hay un momento en que lo aceptas y te dices "Esto que soy yo desaparece". Y una vez que eres consciente, todo el tiempo estás ahí. Sientes en tus talones un abismo de vacuidad total, y vas avanzando como una luz. Y esa luz que eres sabes que se la va a tragar el abismo. Existe la esperanza de que te disuelvas con un goce infinito en el océano cósmico, y eres tú, pero siempre que aceptes ceder tu conciencia.

El último don que tú das es tu conciencia. Cuando lleguemos a la muerte, lo mejor que podemos ofrecer es una perfecta y luminosa conciencia, una conciencia clara que hay que saber crear, porque si no, como decía Gurdjieff, mueres como un perro, sin ofrendar la conciencia ni construir un alma.

Soy este vaso de agua, estoy transparente, contengo algo que es algo como yo. Y esta agua que contengo no es para mí, es para dártela a ti… (Alejandro Jodorowsky).

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